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El récord de España de los 2000 m.l.

2 May , 2014   Video

La historia de este récord nace el año que gano la medalla en Los Ángeles. Después de entrenar 6 semanas en Áliva (en los Picos de Europa a 1.600 metros de altitud, donde realizamos el Training Camp) mi intención era hacer un test antes de viajar a Estados Unidos. Esta pequeña prueba se anuncia en la prensa como una intentona de récord de España, que creo que ya poseía yo en 5:02 o 5:03 por esa época (escribo de memoria), aunque la realidad era que el record para mí era secundario. Aquello era un test. Yo sólo pensaba en una cosa: Los Juegos Olímpicos.

Recuerdo llegar a la Albericia con Gregorio Rojo y ver la grada prácticamente llena. Era una época diferente. La prensa daba muchísima importancia a todos los deportes y cuando se organizaba algo así los medios se volcaban y la gente acudía a los eventos deportivos de forma habitual.  Creo que ese día hago 5:01 o cinco pelaos (escribo de memoria de nuevo).

Al año siguiente se vuelve a organizar un mitin y vuelvo a batir mi récord corriendo en 4:58 por lo que el 2.000 ya es una prueba que la gente conocía en Cantabria y España. La prueba del 2.000 existe para los aficionados y eso hace que se genere un caldo de cultivo que germinaría en lo que sucedería al año siguiente.

Y recuerdo que en el año 1986 estaba haciendo la gira europea corriendo en Oslo, Estocolmo, Zúrich, Bruselas (donde hice 3:32), y me llama un conocido mío que se dedicaba a organizar eventos deportivos: Oscar Gutiérrez. Me comenta que quiere organizar un mitin mediano en Santander para que yo haga un nuevo intento de récord de España. Tengo que reconocer que en un primer momento la idea no me sedujo. Yo ya estaba cansado después de todo el verano corriendo y lo único que quería hacer era llegar a casa y descansar.

Tras algunas conversaciones y ante la insistencia de Oscar cedo y colocamos la fecha del mitin tres días después de mi llegada a Santander. En mi interior no quedaban muchas ganas de correr y para ser sincero creo que no tenía mi cabeza preparada para otra competición. Se haría lo que pudiese.

Desde la distancia me impresiona lo que consiguió Oscar Gutiérrez y eso es en parte por la ilusión que le puso a su empresa. Para él esta prueba era los Juegos Olímpicos mientras que yo venía de hacer la gira europea que era como la Golden League de nuestros tiempos. Digo esto para que entendáis que para mí esto era una prueba que me hacía ilusión por ser en mi casa pero no llevaba en el mejor momento.

Al llegar al aeropuerto me recibe Oscar y empieza a comentarme una planificación: primero me iba a recibir el alcalde, luego íbamos a una presentación y le digo pero… ¿Qué me has montado aquí? Yo no tenía ni idea de lo que me esperaba.

Me encuentro al día siguiente con una cobertura inaudita. La prueba se iba a televisar por la 2. Los periódicos le dedicaban páginas enteras al evento. Las radios hablaban de ello. Y ahí me di cuenta de que debía rearmarme de energía y motivación. Esto no era un paseo por la Albericia. Esto no era un test. Esto era importante.

Recuerdo que el día antes fui a rodar por la zona de las pistas y vi tres camiones de Televisión Española aparcados y yo lo único que quería era hacer un test para batir el récord… ¡nada más! Habían puesto gradas supletorias para la gente… La tensión aumentaba. Aquello no era un test.

A mí me cuesta mover mucho la musculatura y la organización puso la carrera a las 12 del mediodía por lo que yo decido levantarme a las 6 de la mañana a rodar a la Albericia. Casi de noche. ¡Me acuerdo de que un policía casi no me deja pasar a la pista! Recuerdo que hice 20 minutos de carrera muy suave, estiramientos y cuatro aceleraciones de 80 metros. Me fui. Desayune en la Cafetería Picos de Europa como siempre que estaba por aquí. Me cambie y volví para las pistas.

Cuando llego la pista estaba abarrotada. Las gradas estaban repletas de gente. La vez que más gente he visto yo en la Albericia de mi vida. Algunos dijeron que allí había más de 8.000 personas. Aquello había pasado de ser un test de fin de temporada a una de las pruebas importantes de la temporada.

Las liebres eran Paez y Adelino Hidalgo que me llevarían hasta el kilómetro trescientos. Poco antes de la salida les animo, les digo que hay que partirse el pecho, que toda esta gente ha venido a ver un récord.

De la carrera lo que recuerdo de forma más nítida es que cuando Adelino se queda conmigo le digo “TIRA MÁS!”. Yo me encontraba pletórico en ese momento pero quedaba mucho aun. Por un lado quería pasarle pero hacerlo antes del mil sería un suicido. Adelino hizo lo que pudo y se quitó pasado el kilómetro dejándome ante el crono. Y a partir de ese momento estaba sólo y en las últimas vueltas pude seguir con ese ritmo y conseguir el récord de España: 4:52.40. Uno de los días más felices de mi vida como atleta en Cantabria.

Para mí es un orgullo decir que este récord sigue vigente. De vez en cuando me llamaba alguien de la prensa escrita y me decían: “Abascal despídete del récord que lo va a intentar Cacho, o Reyes Estévez, o Higuero… ¿Qué te parece?” Pero nadie ha podido con ese tiempo. Cierto es que ya no se organizan tantas reuniones pero cuando lo han intentado han errado.

La verdad es que todo salió perfecto ese día.

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