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Cumpliendo sueños en Los Angeles

10 Jun , 2014  

Antiguamente entre las eliminatorias de los 1.500 metros lisos de Juegos Olímpicos y las semifinales no había un día de descanso. Se corrían los tres días seguidos: Eliminatorias, semifinales y final. Tras mi paso por las eliminatorias, que ya he relatado en otra entrada de esta web, mi confianza y mi moral estaban al 100%. Gane con soltura la serie más rápida y me encontré muy bien.

De esta manera afrontaba una semifinal muy dura con tan sólo 24 horas de recuperación. Este hecho a mí me beneficiaba un poco por mis métodos de trabajo y mi condición física. Recuerdo que por la mañana fui al estadio a correr 20 minutos de carrera aeróbica, unos estiramientos y aceleraciones.

La tarde llegó rápido. Ahora tocaba pasar uno de los peores momentos para un atleta: la cámara de llamadas. Te meten en un cuarto durante casi 40 interminables minutos rodeado por tus rivales. Te controlan el dorsal, la marca, el tamaño de los clavos, trámites necesarios que conllevan una generación de tensión en el atleta que es difícil de gestionar.

Uno de los sueños de mi vida era participar en unos juegos ya lo cumplí con mi participación en Moscú en 1980. Una vez cumplido este el gran sueño era llegar a una final olímpica en la prueba reina por esa época: el 1.500.

Dos series de 12 atletas. Pasan los 4 primeros y 4 mejores tiempos. La clave era ir en la parte delantera de la carrera y a falta de una vuelta colocarse entre los 3 primeros y aguantar como fuera. Y así sucedió. Fue una carrera de ritmo medio y estuve en la parte alta cuando a falta de 400 metros me puse en cabeza por la parte interior y ahí aguante 300 metros con bastante solvencia. No me confié, allí había atletas con muchísimo nivel y el sprint podría ser durísimo. Al final llegue controlando y gane la serie parando el crono en 3:35, alcanzando así uno de los sueños de mi vida de la prueba reina.

Como anécdota decir que Coe, que ganaría el oro al día siguiente, se mostraba solvente e incluso suficiente. Tanto que estuvo a punto de quedarse fuera por relajarse. Entra a meta cuarto o quinto aunque da igual porque nuestra serie fue la más rápida pero podría haberse quedado fuera simplemente por un error de concentración.

La carrera termina cuando se cruza la meta y recordar eso siempre es fundamental.

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